Unconditional_love_-_AgapeEl amor, entendido como afinidad entre dos seres humanos, es un sentimiento que se manifiesta en actitudes y emociones que nos vinculan emocionalmente, y se ve afectado por factores socioculturales y socioeconómicos. En México este sentimiento puede manifestarse de acuerdo a ciertos parámetros de la cultura propia, si bien, evidentemente, existen características comunes con otras sociedades a lo largo del planeta, sobre todo con las sociedades latinoamericanas.

En México, las relaciones de pareja se ven imbuidas dentro de un ambiente complejo, con expectativas socioeconómicas, roles de género estereotipados, inseguridades, desafíos y niveles de compromiso. Para los mexicanos, el concepto de amor gira en torno a valores como la intimidad, el compromiso, la confianza, el orgullo por la pareja y la seguridad. México es uno de los mayores productores de telenovelas rosa del mundo, y frecuentemente tales producciones culturales contribuyen a reforzar nuestros estereotipos culturales, raciales y amorosos.

Las expectativas en cuanto a los roles de género tradicionales se ven evidentemente reflejados en la vida amorosa de las personas. En México, diversos investigadores y psicólogos sociales especializados en este campo han identificado alrededor de cuatro perfiles psicológicos en hombres y mujeres, que se corresponden en términos generales con la calidad de sus relaciones de pareja. Investigadores como Díaz-Loving y Sánchez Aragón han reseñado en sus investigaciones que hasta un 99% de las mujeres reportaron haber recibido maltrato emocional por parte de sus parejas. Muchos hombres mexicanos entran dentro de un perfil “Maníaco-Egoísta” que pretende el control total sobre la mujer, lo que resulta en una interacción negativa que da lugar a peleas, manipulaciones y desconfianza. Esta actitud puede deberse a las exigencias que la sociedad mexicana impone sobre los hombres, las cuales enfatizan la competitividad y la agresividad.

En cuanto a la mujer, la sociedad mexicana suele esperar de ellas un papel abnegado en pro del bienestar familiar. Como cuidadora y garante del hogar, la mujer suele admitir maltratos e infidelidades si de ello depende el bienestar de sus hijos y el suyo propio. Sin embargo, este rol suele cambiar radicalmente cuando la mujer es la cabeza de familia.