sex-education-gender-stereotypesFundamentalmente a partir de la década de 1960, el mundo comienza a experimentar una serie de cambios culturales en lo que a sexo se refiere. Muchos factores incidieron para que comenzáramos a experimentar estos cambios, entre ellos podemos mencionar ciertos adelantos tecnológicos como la píldora anticonceptiva, el mayor empleo de fuerza de trabajo femenina que acarreó la Segunda Guerra Mundial en Europa y Estados Unidos, la revolución sexual y los movimientos de liberación femenina, los aparatos electrodomésticos que liberaron a la mujer de buena parte de la carga de trabajo en el hogar, etc.

El feminismo, que ya había surgido con fuerza a principios del siglo XX, logró recibir un buen respaldo, gracias entre otras cosas al impacto que produjeron los factores antes mencionados. El concepto de sexo, ligado a un hecho biológico inmodificable, comenzó a ser sustituido por el concepto de género, el cual ponía de manifiesto que los estereotipos de masculinidad y feminidad eran variables respecto a la cultura.

La industrialización primero, y la globalización después, exigieron que la mujer asumiera un papel más activo en la vida socioeconómica. Ya desde los tiempos de la Independencia y la Revolución Mexicana, la mujer se vio compelida a desempeñar roles ajenos a lo que tradicionalmente se esperaba de ellas: es el caso de las soldaderas o adelitas.

Actualmente, en nuestro país las mujeres tienen un acceso mucho más amplio a la educación superior, a los cargos gerenciales y a la administración pública. La mayoría de nuestras mujeres tienen ahora la posibilidad de elegir por sí mismas en qué momento asumirán la maternidad, e incluso tienen la potestad de evitarla. Sin embargo, estos cambios drásticos no solo han generado satisfacciones, por lo que muchas mujeres siguen prefiriendo la seguridad del compromiso y la vida familiar que les puede ofrecer un matrimonio tradicional.

A pesar de las conquistas sociales y económicas del movimiento feminista, en México seguimos reportando una gran desigualdad entre hombres y mujeres, con cifras todavía importantes de violencia de género y acoso. Un importante porcentaje de mujeres continúan aceptando el papel de sumisión en el ámbito doméstico y familiar.